"Anda, niño, coge dinero del monedero y te traes carne picada, y ya de paso le preguntas a la Encarnita si le quedan cabezas de pollo para el perro". Lo extraño era que esa misma noche tu madre te preparaba de cena una sopa con más pescuezos que fideos. Simplemente pura casualidad.
Y vas creciendo y lo vas mamando: estás el primero en la paella que organiza el ayuntamiento con motivo de las fiestas patronales, pasas varias veces por el pasillo del super donde reparten degustaciones de salchichas alemanas, te llevas a las bodas una bolsa de plástico por si sobra algún solomillo, vas puerta por puerta recolectando los libros de texto que ya no le sirven a tus vecinos...
En fin, díce Pérez Reverte que España es un país de putas y camareros. Yo añadiría también a los agarrados. A los que sólo tienen en sus casas vasos con el logo de Coca Cola, a los que se abren una cuenta de ahorros pensando en que ese mes regalan un juego de maletas o a los que crean su fondo de armario con camisetas marca Talleres Servando, Caja Burgos o Panadería La Espiga.
Esta claro que todo depende de las posibilidades de cada individuo, pero al final te acabas dando cuenta de que cada favor que te hacen está más que pagado, que todo es dar a cambio de recibir y que nada es gratis en la vida.
En la foto, una adicta a los caramelos que regalan en el dentista.
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