jueves 1 de noviembre de 2007

Mono 4: los insensibles

Se acaba de descubrir que la famila MacCann pagó la hipoteca de su casa con el dinero recaudado para encontar a su hija. No, si yo los entiendo, si es que el Euribor está imposible. Y aún así, la gente los critica:
"Ay, pero yo es que creía que eso era para la niña..."
"Y es para ella, si le hemos hecho una piscina en el jardín para que no juegue más en la toy..."

Debemos de ser generosos en la vida, que hay muchas personas en el mundo que nos necesitan. Mira, por sólo un euro al mes, puedes dar de comer a un niño en alguna parte del mundo, y sobra para que el presidente de la ONG en cuestión invierta en una constructora o se vaya a Saint Tropez con su señora. ¡Y todo por un euro! La próxima vez que mi abuela me diga que con un duro le daba de comer a mi madre y a mis cinco tíos, le doy en los morros, por despilfarradora.

Perdonad que sea pesimista, pero yo creo que ninguno de nosotros hacemos lo suficiente para ayudar al prójimo. Empezando por mí, claro. Hace un mes, estando en la Línea 2 de metro, entró un hombre con una chaqueta en el brazo. Yo, por simple curiosidad, no aparté los ojos del brazo en ningún momento. No hice nada. Hasta que, de repente, su mano se giró hacia mí y cerró todos los dedos menos el corazón, que lo dejó bien alto. Yo creo que se enfadó conmigo. No tuve la gentileza de abrirle el bolso de la señora que se encontraba a su lado, sabiendo que él no podía hacerlo por sí mismo, ¡si llevaba una chaqueta en el brazo!

Por eso, mi comentario de hoy va dirigido a todos los insensibles del mundo que no creen en los telemaratones, que dudan del altruísmo o que no dejan al descubierto sus carteras para que hagan disposición de ellas los más necesitados. Al final de vuestra vida, se os juzgará por lo que hayáis hecho. Pero no os preocupéis, que en menos de un mes llegará la Navidad.


El Dioni, otra víctima de los insensibles. Él sólo vió un furgón tirado en el suelo y se lo llevó.