sábado, 15 de diciembre de 2007

Mono 13: los oportunistas

Como quien no quiere la cosa, la Navidad nos ha vuelto a aplastar. Qué bonito. Cuanta nostalgia acumulada en estos tres meses de Navidad. La gente rebosa felicidad y lanza al aire oleadas de buenas intenciones:
"Vecino, te prometo que el año que viene dejo de robarte el wifi"

Y es que la Navidad es una buen época para estrechar lazos, para crear puentes y facilitar los reencuentros. Y es aquí a donde yo quiero llegar. ¿Por qué coño se empeñan todos los grupos musicales del año de la polka en volver a tocar juntos? Si todos sabemos que se odian, que han intentando atropellarse con el coche los unos a los otros. ¿Por qué, eh, por qué?

¿Qué necesidad hay de ver a las Spice Girls de nuevo? Si ya todos lo teníamos superado. Dicen que van a hacer una gira porque su público se lo pedía. Eso es verdad, concretamente les decían: "¿Por qué no os vais las cinco a tomar por culo?". Y ellas han tomado la frase por el lado que han querido.

Otros que vuelven, veintisiete años después, son Led Zeppelin. Dicen que tenían intención de unirse desde hace mucho tiempo, lo que pasa es que habían cambiado de móvil y tenían el número antiguo. Cosas que pasan. Veintisiete años después les llama un tío y les dice:
"Oye, ¿sois Led Zeppelin?"
"¿Led qué?"
"Que quería contrataros para un único concierto. Ganaréis una millonada"
"Ya ves, si yo por mí sí, pero es que el de la batería está muerto y el de la guitarra no va a tardar mucho, ¿sabes?"
"Va a haber droga"
"Allí estaremos"


Y es que el vicio mueve montañas. Y allí donde esté el vicio, está Michael Jackson, que amenaza con volver a cantar con sus hermanos: "Los Jackson Four y Snowhite". Según he podido leer en un periódico buenísimo, Jacko ha ideado para sus conciertos una campaña promocional: por cada adulto que pague su entrada, un niño entrará gratis. Lo que no dice en ningún lado es si podrá salir tan facilmente.

Otros que vuelven son The Police (1/4 de los Village People). Entre ellos hubo un mal rollito que te cagas. El caso es que han vuelto por la pasta, pero siguen sin hablarse. Por eso han ideado una serie de conciertos en los que cada uno toca y canta desde su casa y la gente los ve por videoconferencia. Que no es lo mismo que verlos en directo, pero me han dicho que Sting tiene en su salón unas figuras de Lladró finísimas.

Pero no creamos que los oportunistas sólo existen fuera de nuestras fronteras. Que en España tenemos el caso de los Héroes del Silencio. Sí, hombre, sí, ese grupo que cantó aquello de "entre dos tierras estás y no dejas aire que respirar", y otros temas de karaoke. El caso es que todos han dicho que sí con la condición de que Bunbury se quite ya las gafas y el puto sombrero de vaquero. Según su discográfica, el primer concierto lo darán en una cabina telefónica y confían en que se llene.

Lo dicho, que vivimos una época de reposiciones y de deja vús, que para ver algo nuevo tienes que hablar surcoreano y que si algún día veo que vuelven los Milli Vanilli, yo apago la luz.


A continuación, un grupo qué permanecerá siempre en nuestra memoria, por mucha terapia que hagamos.

martes, 4 de diciembre de 2007

Mono 12: los guiris

El otro día iba por la calle Preciados, caminito del trabajo, cuando noté que había una sobrepoblación de pelo zanahoria bebiendo cerveza en las terrazas de la susodicha calle. Eran cientos, qué digo cientos, ordas ingentes de escoceses meándose en la estatua de Carlos III, tirando escupitajos a los patos de El Retiro, comiéndose nuestras provisiones y violando a nuestras mujeres. Y todo eso por qué: por el fútbol. Partido del Atleti contra el Aberdeen (lo he tenido que mirar en Google), un partido de los que marcan un antes y un después en la historia de la humanidad, de los que crean un recuerdo digno de ser rememorado en el lecho de tu muerte, de los que convierten en machote a cualquier gayer.
Pues bien, el asunto es que al día siguiente aparece esta noticia en el 20 Minutos: "Aficionada del Aberdeen presenta denuncia por violación". Dos factores a tener en cuenta antes de entrar en análisis:

1. Escocesa.
2. Borracha.

Fuentes policiales han declarado que desconocen la identidad del agresor porque, según palabras textuales de la mujer, "podía ser cualquiera". Recordemos que en ese momento había en la capital 6.000 hinchas del Aberdeen, un millón de madrileños y cuatro millones de ecuatorianos. Todos ellos dispuestos a satisfacer carnalmente a la alegre aficionada.

Yo tengo la respuesta más vanal a este incidente: todo es culpa de la genética. Según el European Institute of Sexy Research, todas las guiris (entendiendo guiris como las rubias de pelo lacio y enormes pechos que no hablan nuestro idioma) carecen del cromosoma encargado de regular el alcohol en sangre, lo cual, justifica que veamos por la calle a la una de la mañana, cuando todavía nosotros estamos de cañas, a cantidades ingentes de ninfas sin sujetador, bragas ni moral. Si a esto le unimos, que todas las guiris poseen un hueso más al final de la columna vertebral, que les otorga la capacidad de rotar el culo 360º en una discoteca, podemos vaticinar que la aficionada del Aberdeen no sólo no sabrá nunca quien se la benefició, si no que este será el primer paso de una gran carrera.


Él sólo se acercó para venderle una rosa. Ella, en cambio, le abrió su corazón.