Yo lo tengo comprobado, salga de casa cinco minutos antes, que diez minutos después, siempre veo como pasan el 30, 100, 140, Línea 9, 2 ó 3 delante de mis narices. Y es que, además, me imagino como el conductor disfruta viéndome sufrir una y otra vez. El otro día incluso vi a uno haciéndome un corte de manga.
Me da a mí que el autobús, como el metro, vuela, porque en la carretera yo no lo veo. Treinta minutos esperando en la calle, a nosecuantos bajo cero, con dos estalactitas colgando de la nariz, y nada. Eso sí, por la acera contraria pasan tropecientos, pero por la tuya, nada, ni un rastrojo del oeste. Y por fin, cuando llega, la típica señora a punto de palmarla le dice al conductor:
"Oiga, que llevábamos esperando aquí media hora"
A lo que el autobusero, con acento shakespiriano, le responde:
"Señora, que-le-den-por-culo"
Lo dicho, el año que viene me saco el carné, que el servicio ya no es lo que era.
Así me siento yo cada vez que pierdo el autobús
1 comentario:
Cuando te saques el carnet podrás hacer el mono del dominguero tocapelotas o el de los cuatro taxistas del apocalipsis. Cabinas de teletrasporte ya.
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