martes, 25 de marzo de 2008

Mono 17: los estresados

Estoy estresado. Eso dice mi médico. Resulta que lo que hace un mes era una simple cana en la barba, ahora se ha convertido en varios oasis blancos en medio de una espesura negra. Bueno, mejor eso que tener tics nerviosos que te hagan mover hasta las orejas, ¿no?
El caso es que fui al mejor y más prestigioso facultativo médico que existe en horario de mañana en el ambulatorio de Moratalaz:

-Míreme doctor, me parezco a Cruella Devil, sólo que en lugar de ponerme la piel de dálmata sobre los hombros, me la he puesto en la barba. ¿Qué me pasa doctor?
-Eso es estrés.
-Pero dígame algo, déme algo, algo tiene que haber, por Dios, la medicina ha avanzado una barbaridad.
-Desestrésese.

Así que para conseguir que mi oso amoroso interno vuelva con su cochecito nube dentro de mi, he elaborado una serie de actividades que me ayuden a relajarme:

1. Meterme todas las mañanas en una bañera llena de agua con escapularios de tila, junto a un monje budista y un hare krishna.

2. Matar judíos una vez a la semana. Si a los alemanes les relajaba, conmigo también tiene que funcionar.

3. Irme lo más lejos posible de la civilización y sus ruidos o, en su defecto, amputarme el aparato auditivo.

4. Cambiar de amigos y sustituirlos por osos de peluche y muñecas de trapo con los que poder tomar el té en mi habitación.

5. Eliminar el 90% de productos que solía comer. A partir de ahora sólo tomaré agua, y depende de qué agua.

6. No voy a trabajar para nadie nunca más. A partir de ahora yo seré mi propio jefe y mi primera medida será no aumentarme el sueldo y que mi futuro dentro de mi propia empresa dependa de lo que haga en los próximos seis meses.

7. Ir a todas partes andando. El metro, el bus, el coche, el barco y el zeppelin estresan, así que ahora iré donde mis pies me permitan ir, que en la Edad Media no había tanta modernez y mírales que catedrales hacían.

8. Seré más positivo. Que veo morir a una ballena, pues bueno, a más chanquetes tocaremos nosotros.

9. Donaré todo mi dinero al primer mendigo que me encuentre por la calle para que pueda comprase diez caramelos de a peseta.

10. Y, por último, voy a utilizar la palabra amor en cada frase que diga: "Buenos días, amor", "Parece que va a llover hoy de amor" o "Ya nos la ha vuelto a meter el hijo de puta amorosamente doblada, Pablo"

A continuación, un vídeo ilustrativo de lo que puede pasar si no pongo remedio a mi problema: