martes 30 de octubre de 2007

Mono 3: los autobuseros

No sé si es a mí sólo o también le pasa al resto de la humanidad pero, ¿por qué siempre se te escapa el autobús por décimas de segundo y cuando más prisa tienes en llegar a tu destino? Y no pasa sólo con los autobuses: el metro, el tren, el avión, el barco, el zeppelin y cualquier otro medio de transporte que te pueda llevar de A a B, también es susceptible de joderte la vida.
Yo lo tengo comprobado, salga de casa cinco minutos antes, que diez minutos después, siempre veo como pasan el 30, 100, 140, Línea 9, 2 ó 3 delante de mis narices. Y es que, además, me imagino como el conductor disfruta viéndome sufrir una y otra vez. El otro día incluso vi a uno haciéndome un corte de manga.
Me da a mí que el autobús, como el metro, vuela, porque en la carretera yo no lo veo. Treinta minutos esperando en la calle, a nosecuantos bajo cero, con dos estalactitas colgando de la nariz, y nada. Eso sí, por la acera contraria pasan tropecientos, pero por la tuya, nada, ni un rastrojo del oeste. Y por fin, cuando llega, la típica señora a punto de palmarla le dice al conductor:
"Oiga, que llevábamos esperando aquí media hora"
A lo que el autobusero, con acento shakespiriano, le responde:
"Señora, que-le-den-por-culo"
Lo dicho, el año que viene me saco el carné, que el servicio ya no es lo que era.

Así me siento yo cada vez que pierdo el autobús

Mono 2: los beatos

Quinientos curas y monjas asesinados durante la Guerra Civil a manos de las milicias izquierdistas han sido beatificados. Toma ya, para que después digan que en España no sabemos hacer las cosas grandes. "Para hacer santos a uno o a dos a mi no me llames, que no puedo perder el tiempo en chuminadas. De doscientos pa'rriba, como mínimo".
Que yo digo, ¿cómo saben que los quinientos eran santos? Ya me estoy imaginando las disputas (con perdón de la palabra) en el interior del Vaticano:
-"Padre, que tenemos que comprobar cuántos de los quinientos mártires españoles eran santos"
-"¿Tiene que ser ahora? Que faltan quince minutos para que empiece Hola Rafaella?"
-"Sí, padre, que son españoles"
-"Pues a tomar por culo, los quinientos son santos"

Y es que la noticia tiene la importancia que nosotros queramos darle. Está claro que un sevillano que clama al cielo durante Semana Santa, porque la lluvia no deja que salga su Cristo de la Sagrada Escayola, le dará una importancia abismal. A mi me la pela. Si yo iba los domingos a misa por los cinco duros que me daba después mi madre.
Y es que todo hay que tomárselo en su justa medida, ni ser un nazi ni un anárquico, porque al final del todo, cuando hayamos muerto y vayamos al cielo, comprobaremos que los que tenían razón eran los de la Iglesia de la Cienciología.


Benedicto equis uve palito, un enamorado del folk español

lunes 29 de octubre de 2007

Mono 1: Rajoy

El otro día ví el vídeo de Youtube donde salía el rey Juan Carl... perdón, Mariano Rajoy, y me asaltó una duda que ya llevaba tiempo reconcomiéndome por dentro: con la de estudios que tendrá este hombre, con la de mundo y hombres importantes que habrá conocido (incluyendo a su primo el científico que no supo adivinar el tiempo en Sevilla) y con la de billetazos que tendrá escondidos en los azulejos Keraben de su casa, ¿por qué Mariano Rajoy no se quita el frenillo de la boca de una vez por todas?
Mira que me da nosequé cada vez que lo veo hablar por la tele. Cuando dice "Mire uztez" o "unoz finoz hililloz", me pregunto: ¿y qué dirá Angela Merkel del pavo cuando hable con él? ¿Le recibirá en chubasquero? Si es que no puede ser, yo me considero un hombre respetuoso y amigo de mis amigos, pero a todas las personas con frenillo en la boca las colgaba de la rama de un pino atadas por el escroto.


Lo que Rajoy quiso decir, pero su dicción no le permitió.